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Harmonia- Primer Compas by ~Tsukihiki:iconTsukihiki:



Primer Compás

”No bajes la cabeza, si tienes un deseo que cumplir sólo mira hacia delante”



La ansiedad era casi palpable. Se sentía en todos y cada uno de los nuevos ingresos, por más buenos actores y actrices que fueran, por más fríos y apáticos que se mostrasen.

Y es que era inevitable…

Días finales del verano y principios del otoño. Eso marcaba el comienzo de un nuevo ciclo escolar en ADA, la Academia más prestigiosa de Arte. Música, Danza, Actuación, Cine, todo lo que podía ser apreciado y tener significado se podía encontrar en la Academia.

Aun a pesar de que en la actualidad el valor dado a Artes fuera casi miserable, la cantidad de gente no era despreciable, pero tampoco era impresionante. No todos tenían el talento para entrar ni el dinero suficiente para pagar la matrícula, y no más de 10 personas eran los que tenían la suerte de ser becados.

ADA era prestigiosa, y mucho, exigente hasta más no poder y por sobre todo, costosa. Todos los que entraban llegaban en autos lujosos, unos más que otros. Vestían con ropas de marcas importantes, se notaba a leguas la importancia que le daban las chicas a la apariencia, que parecían recién salidas de un salón de belleza, incluso en los chicos era notable la manicura. La plasticidad de las nuevas generaciones era realmente insoportable. El director se alejó de la ventana, era un paisaje al que de verdad no quería enfrentarse. Triste, muy triste, hasta la academia se estaba cayendo, y con esto no se refería a las instalaciones.

Cuando parecía haber llegado la cantidad total de ingresados un profesor irrumpió en el espacioso y vistoso Hall donde se encontraban todos los jóvenes. Su voz profunda pidiendo la atención resonó en la habitación y todos callaron al instante. El hombre tenía gran porte e infundía algo de miedo; no era muy joven, pero tampoco muy viejo, en su rostro se notaba su carácter severo que era aun más acentuado por un impecable traje color negro.

No habló mucho, como se esperaba de su apariencia de hombre de pocas palabras. Tan sólo se limitó a darles una breve y no muy emotiva bienvenida, felicitarlos por su ingreso e indicarles por último las instrucciones que debían seguir.

A mitad del escueto discurso aparecieron dos jóvenes, seguramente estudiantes. Ellos guiarían a los nuevos ingresos al Anfiteatro. Quienes recién ingresaban ignoraban el porque ante la sola mención de ese lugar hacía temblar y palidecer a los que ya tenían mas de un año en la academia. Sucede que estos estudiantes ya habían tenido la oportunidad de estar en el centro del anfiteatro, y debido a eso, este significaba lo mismo que significaría para los antiguos gladiadores romanos: Un lugar de terror, en el que seguramente correría sangre. Y esto es porque los exámenes finales se presentaban en el Anfiteatro, ante la crítica mirada del Director, los profesores y todo el resto del alumnado, sin excepción alguna. Decían las malas lenguas que nadie salía de ahí con la moral en alto.

Al llegar se encontraron con algunos alumnos más que los esperaban; el carnet de colores brillantes y vivos que colgaba de sus cuellos los delataba como auxiliares. Poco a poco y con el mayor orden posible fueron ubicando a los nuevos alumnos en una parte de las gradas. Como era de suponerse no llegaban a llenar ni la cuarta parte del espacio, no eran realmente numerosos y el anfiteatro era enorme.

El Anfiteatro era de dimensiones descomunales si se compraba con cualquier otro anfiteatro de una escuela. Claro, no era comparable con el histórico Coliseo romano, pero para ser el simple centro de reunión de una academia era exagerado. Y hablando del Coliseo, era de resaltar el parecido de este Anfiteatro con aquella obra arquitectónica. Es cierto que el Anfiteatro de la academia de arte más importante del mundo era en su totalidad distinto al Coliseo, desde el estilo empleado hasta las dimensiones, pero aun así había un algo que traía a la memoria ese importante hito romano.

Los alumnos estaban alucinados; ya comenzaban a comprender por qué resultaba tan costosa la academia. Si insistían mostrar tanta ostentosidad en todo lo que era la escuela hasta podrían llegar a pensar que no pagaban lo suficiente. Por otra parte, no sería ninguna molestia si los dormitorios eran igual de agradables.

El constante murmullo de los nuevos alumnos fue interrumpido por el sonido de las puertas al abrirse, entraban el resto de los alumnos de la Academia. Iban en fila, todos uniformados y según parecía organizados por curso, a sentarse justo detrás de “los nuevos”. Curiosos miraban y se burlaban de la expresión de nerviosismo que había en cada uno de ellos, otros, sin embargo, les sonreían intentando aliviar la enorme tensión de los novatos, este grupo era la minoría y eran por lo general los de segundo año que recordaban a la perfección su primer día en ADA.

Todos hicieron silencio cuando las luces disminuyeron dejando sólo escasamente iluminada “la arena”. La Arena era el centro del anfiteatro, este contaba con una vistosa plataforma y era en ese lugar donde se presentaban los temidos exámenes finales, y precisamente era denominada Arena para rememorar los cruentos espectáculos de la antigüedad.

Pasó muy poco tiempo antes de que ligeros pasos se comenzaran a escuchar. Era un paso pausado, lento y concienzudo. Daba la impresión de pertenecer a una persona seria y cautelosa, o bien a un soñador que tiene su cabeza en las nubes, siempre imaginando un mundo mejor. Los pasos se detuvieron junto con el hombre vestido de traje que llegó a todo el centro de la arena.

- ¡Bienvenidos!- dijo- Bienvenidos a lo que será un nuevo año a la Academia de Ars. Para los que no me conocen yo soy el director de ésta magnifica escuela, mi nombre Howard Archer y las puertas de mi oficina siempre estarán abiertas para cada uno de ustedes.
Deben sentirse realmente orgullosos jóvenes, no cualquiera tiene el talento suficiente para poder ingresar en la ADA; por lo tanto, creo hablar en nombre de todos los profesores cuando digo que esperamos que den lo mejor de sí mismos durante toda su permanencia en esta academia. Nuestras esperanzas y sueños, así como, seguramente las de sus padres, están puestos en cada uno de ustedes, así que por favor no nos defrauden...-

Sentada en la primera fila se encontraba la única rusa ingresada. Es bien sabido que en estos tiempos la economía de aquel país no se encuentra en las mejores condiciones, y era en verdad extraño que se encuentre alguien con los suficientes recursos para pagar la desorbitante matrícula que se requería para entrar.

Pero, existen toda clase de excepciones.

La rusa escuchaba con algo de hastío las palabras del director, era probablemente la más segura de todos los nuevos alumnos. Sabía ya lo especial y fabulosa que era y estaba conciente de su talento, así que no tenía porque defraudar a nadie De todos modos, no es como si lo hubiera hecho alguna vez.


Con una mirada que expresaba profundo desinterés, una japonesa observaba (porque en verdad no estaba escuchando) como aquel hombre hablaba. Habían varias cosas que la molestaban, una era la estupidez, otra: Los discursos. Estaba nerviosa, pero era perfectamente camuflado tras esa inmutable expresión de seriedad mezclada con aburrimiento y desinterés. No debía mostrar nerviosismo alguno, para ella eso sería una muestra de debilidad, y si había algo que la molestaba más que la estupidez y los discursos, esto era el mostrarse débil ante alguien más.

Vestía una falda negra con una blusa blanca bastante elegante a pesar que no le gustaba vestirse de esa manera, pero sabía que la situación lo ameritaba. ¿Qué estaría haciendo en estos momentos su hermano? Hasta último momento se había negado a que se fuera. La verdad... es que su hermano era bastante sobreprotector, más de una vez la había hecho pasar un mal rato por eso, pero esta vez debía admitir que lo extrañaría.  

Finalmente el director dirigió las últimas palabras de su discurso, lo cual arrancó un gran aplauso por parte de los estudiantes y profesores. Sin embargo no se movió del lugar donde se encontraba, una vez que reinó de nuevo el silencio volvió a hablar.

- Como ya es costumbre los primeros en salir serán los del primer año. Serán guiados por los respectivos delegados al ala y habitación que les corresponde, los reconocerán por el carnet que llevan en su cuello. Les recuerdo que el Ala oeste pertenece a las mujeres mientras que la este es propia de los hombres. La norte se encuentra restringido el paso a los alumnos, puesto que corresponde al área del personal directivo y docente.
Sin más que decir me despido… Pueden retirarse.

Todos los alumnos se levantaron de sus asientos cuando se les indicó, levantando junto con ellos un murmullo incomprensible que resultaba algo molesto.  Tal vez por la diversidad de idiomas, tal vez porque no era nada importante y sólo se oía, pero no se escuchaba.

Seis chicos llevaron fuera a los de primer año y separaron a los chicos de las chicas. Les indicaron después seguir a dos personas. Los hombres se fueron por un pasillo haciendo algo de alboroto, las mujeres se fueron por el contrario algo más tranquilas.

La guía que acompañaría a las mujeres lo primero que hizo fue presentarse.

-Buenos días- dijo con suavidad -Mi nombre es Lain Vargas y seré su guía-

No se veía muy mayor, y como tenían entendido era de segundo año, por lo menos las superaba por un año o dos. La chica no era muy alta, incluso alguna de las chicas nuevas la superaban en estatura. Tenía el cabello de color durazno bastante peculiar, corto arriba de los hombros y con un mechón más largo que el resto de él, este era un peinado también bastante peculiar.

Lain tosió suavemente, llamando la atención del grupo que se notaba más interesado en analizarla que en lo que tuviese que decir.

-Primeramente deberán saber que en esta Academia se requiere de mucho esfuerzo y concentración, pero también práctica de los valores sociales, emm...- hizo una pausa, y para dejar de enfrentarse a la multitud de ojos que la miraban con atención y que la ponían tan nerviosa miró hacia el frente y comenzó a avanzar -Mas tarde podrán, las que aun no lo han hecho, conocer completamente las instalaciones así como los lugares que deben frecuentar, para mejor orientación diríjanse con los maestros o sus superiores que se conforman de alumnos de mayor grado, también podrán encontrar oficinas de orientación para resolver cualquier duda...-

Se detuvo otra vez haciendo memoria, había algo que se le olvidaba, lo había repasado toda la noche y estaba segura que pasaba por alto algún detalle. Ante el repentino silencio algunas la miraron curiosas.

- ¡Ah es verdad!- dijo más para sí misma que para sus espectadoras al recordar los últimos puntos que tenía que informarles- Sus horarios estarán en las oficinas de orientación y ahí mismo pueden resolver más de sus dudas. Por el momento les parecerá difícil ubicarse pero con el tiempo se familiarizaran con el lugar, por lo que les recomiendo que en sus primeras semanas recorran los pasillos en grupos para llegar a clases y no perderse.

Una pausa más, deteniéndose frente a una de las puertas aclarando su garganta discretamente.

-Espero haberles sido de utilidad, pueden consultarme sus dudas en otra oportunidad- la chica extiende uno de sus brazos en dirección a un corredor - podrán encontrar sus respectivas habitaciones siguiendo ese camino, para cualquier tipo de ayuda pueden encontrarme aquí, me quedaré unos minutos más, pero en caso de que ya no esté una persona pasará a atenderlas mas tarde, muchas gracias –

Las chicas avanzaron con un papelito en mano, buscaron ansiosas su número en las puertas. Poco a poco las iban encontrando y el pasillo quedó vacío.

Después de que las recién ingresadas pasaran a sus habitaciones y dejado sola a la guía, esta última se apoya en la pared dando un largo suspiro y cerrando al mismo tiempo los ojos. Por fin liberaba el estrés que le supuso enfrentarse a tanta gente desconocida. Y aunque no le gustara la idea, permaneció en su lugar por los próximos quince minutos pendiente de su misión como guía, y atenta por si escuchaba su nombre.



Estaba perdida en sus propios pensamientos desde que llegó. No habían hecho más nada más que darles discursos y consejos.

Y no es que no los apreciara, es que estaba más emocionada por conocer el lugar que por escuchar palabras.

Pero cuando entró a su habitación cayó de su nube. Era completamente blanca, con cortinas blancas aburridas, camas aburridas y sin ninguna decoración, por lo tanto, paredes aburridas. Su nueva compañera de cuarto parecía también sorprendida y decepcionada, en sus ojos azules se notaba. Clavó sus ojos cafés en la mesita de noche, donde había un sencillo cartelito que rezaba en letras doradas:

”Este es su espacio, este podrá ser su mundo. Decórenlo a su gusto”

Suspiró algo desilusionada, aunque de inmediato se le pasó el desanimo ante la perspectiva de darle vida a su nueva habitación junto con su compañera de habitación.

Y hablando de ella, lo primero sería presentarse.

Sus ojos oscuros encontraron los ojos azules de la que sería su compañera de habitación por los próximos años. Ambas se sonrieron entre nerviosas e incomodas.

-Mucho gusto- se atrevió a decir la de ojos azulados que denotaban un carácter fuerte escondido tras una aparente timidez, destilando en su saludo un acento en su inglés que la delataba como francesa –Soy Coreen Rivière-

-Yo Tsukino Kooru, mucho gusto- saludo a su vez la que tenía ojos oscuros y pequeños, pero soñadores, apegándose a la costumbre de su nación de anteponer su apellido a su nombre.

En otras habitaciones no era muy distinto. Estaban sorprendidas por la sencillez de la habitación, después pasaba la decepción al leer la nota, y algunos ánimos se levantaban, otros no tanto.


La chica Rusa caminó hasta el final del pasillo aun sin encontrar su habitación, sus padres habían pagado un poco más para que ella estuviera cómoda y si era posible, en una habitación individual, así que no se le hizo extraño que la habitación que le correspondía estuviera más apartada a las demás.

Encontró la número 201, esa... no era la suya, la suya era la 202. Las puertas numeradas terminaban en ese número. Y si no había más puertas ¿Dónde estaba su habitación?

Al final del pasillo había una puerta sin número, y sin tener mucho que perder decidió abrirla.

A ver, ¿Quién dice que el dinero no lo consigue todo? Detrás de la puerta sin número se encontraba una pequeña salita, seguida de una puerta con numeritos dorados: 202.

Al entrar y a diferencia de las demás no se sorprendió al ver la habitación en completa sencillez. Ya había sido informada de eso, lo que si le sorprendió fue el hecho de que hubiera dos camas individuales en vez de una matrimonial para ella sola. Arqueó una ceja, única demostración de su duda.

”Tal vez deba juntarlas” se encogió de hombros olvidándose del asunto, y se acostó en una cama para esperar su equipaje.



Ya había pasado el tiempo de espera, así que ya se podía retirar y dejar su papel de guía. Cuando cruzó a la derecha recordó algo, al mismo tiempo una gota resbaló por su nuca.

-Se me olvidó decirles del equipaje...- suspiró y bajó la cabeza sintiéndose derrotada –Bueno... ya se darán cuenta, de todas manera el equipaje no debe tardar en llegar-



Le llamó mucho la atención el espejo de cuerpo completo que había en su nueva habitación, tenía un marco bastante sencillo y tal como lo pensaba era de doble cara.  

Por una cara se veía tal y como era ella: de estatura normal, delgada y de cabello negro y ondulado, llegándole sólo un poco más debajo de los hombros y con un peinado libre y poco complicado. Sus ojos oscuros brillaban a la luz de aquellas lámparas, aumentando el brillo de la picardía habitual en su mirada. Del otro lado del espejo el reflejo se veía aumentado y algo distorsionado, y mientras esperaba a su compañera de habitación se dispuso a jugar con el espejo, no dejando de pensar en como sería su nueva amiga (porque definitivamente lo sería), de donde era, cual sería su historia... tenía mucha curiosidad en como sería.

Al escuchar unos pasos seguidos de la perilla de la puerta girando, se volteó con rapidez. Esa debía ser su nueva compañera.

- ¿Esta es la habitación 198, verdad?- preguntó la figura de una joven de expresión seria, aparentemente japonesa, no muy alta, de cabello castaño oscuro y piel un poco pálida.



-¿Eh? ¿No está aquí?-

- No, es hacia el otro lado. ¿Es que acaso no prestaste atención…?



- Según me dijo la chica es por acá...- se dijo así misma mientras caminaba por el pasillo-

Observaba los números en las puertas, mientras sujetaba fuertemente el pequeño papelito con su número de habitación. 185, 186, 187, 188; ya estaba cerca. No prestó atención al hecho de que no había nadie en el corredor, ya todas debían estar desempacando en sus respectivas habitaciones, dejó escapar un gran suspiro.

- 202- leyó el número que colgaba en la puerta con un marco dorado- ¡Al fin llegue!

Se extrañó bastante por la decoración de aquella habitación, era algo… ¿errr…? ¿Masculina? Más tarde se encargaría de acomodarla, seguro el último estudiante que había pasado por ahí había sido un chico.

Se sentó en una de la cama detallándolo todo con bastante precisión, necesitaba analizar todo lo que tenía que cambiar. En una repisa bastante grande reposaban trofeos, retratos, balones, afiches de automóviles y equipos deportivos…

En una esquina de la habitación descansaba una gran acumulación de ropa sucia y junto a ella.... Sus ojos se abrieron de par en par y un suave rubor se tiñó en sus mejillas, era una revista, pero no una cualquiera, se encontraba abierta de par en par mostrando la figura de dos chicas desnudas con una posición algo comprometedora.

- Oh dios...- no se había dado cuenta que en el baño el sonido de la regadera había cesado hace  tan solo unos pocos minutos atrás.

Sus razonamientos fueron interrumpidos por el chirrido de la puerta del baño al abrirse. De él salía un joven alto, de cabello largo y rubio, sus ojos eran de color castaño y su piel era de un bronceado discreto, tenía un pecho muy bien definido al igual que sus brazos. Con una de sus manos sacudió su cabello aun mojado, salpicando todo lo que tenía alrededor…

- ¡Hey Chris!- no pensé que llegarías tan pronto, sonrió a quien pesaba era su amigo.

Pero estaba ligeramente equivocado.

Una chica sentada en la cama lo observaba atónita, sus mejillas estaban coloreadas de un rosa intenso y vestía una falda amplia rosa a la altura de las rodillas, abrigo blanco con detalles del mismo color de la falda y botas blancas que llegaban por debajo de las rodillas. Sus cabellos rubios oscuros y largos eran adornados con un lindo listón del mismo rosa de su falda. En conjunto se veía bastante tierna.

- ¡Hola!- le sonrió el chico, saludándola con una mano, mientras que con la otra sostenía la toalla, que resultaba ser la única prenda que tapaba su cuerpo.

El grito de creciente pánico y pena retumbó en todo la habitación, el ligero tono rosa en las mejillas de la chica se convirtió en un carmesí profundo.

- Shhh, no grites no voy a hacerte nada... a menos que quieras-

- ¡SAL DE MI HABITACIÓN!- le gritó la desconocida lloriqueando, parecía una niñita chiquita.

- Pero si esta es mí...- no pudo terminar de hablar puesto que de inmediato fue bombardeado por una lluvia de objetos de todas las formas y estilos, iban desde balones hasta portarretratos y trofeos. Una vez que la chica no encontró más objetos que arrojar y que el muchacho se encontraba inconsciente en el suelo salió corriendo lloriqueando.

Cuando se consideró lo bastante lejos del “peligro” se detuvo a recuperar el aire faltante. Estaba enfrente del Anfiteatro, desde fuera se podían escuchar aplausos y silbidos. Sintió la inevitable necesidad de asomarse y ver que sucedía, pero antes de dar siquiera un paso una mano se posó en su hombro, asustándola. Volteó dispuesta a lanzarle a la persona la maceta más cercana.

-Eres la que estaba a mi lado- le dijo una chica rubia y de ojos afilados, quien la sujetaba del hombro y le sonreía algo divertida. - ¿Estás pérdida?-

-¿Ah?-

-Pregunto porque lo pareces-

-...¿Ah?-

Una gota resbaló por la nuca de la chica al mismo tiempo que un tic aparecía en su parpado -¿No hablas mi idioma?- tuvo que forzar su sonrisa.

Aun no salía del reciente shock, miraba confundida a la chica rubia que había empezado a hacer mímica pareciendo querer darse a entender. Por fin proceso la última pregunta. -¡No! digo, ¡Si! si, si, si te entiendo, soy inglesa de nacimiento-

-Ah, que bien-

Hubo un corto silencio incómodo.

-Y... ¿Qué haces acá? Pareces perdida-

-Eh, no encuentro mi habitación-

La rubia la miró extrañada. Era obvio que no la iba a encontrar en el anfiteatro. –Creo que mejor te guío-

-¡Gracias! ¿Cómo te llamas?-

- Min Xiaojing, mucho gusto. ¿Y tu?-

-Liz Halliwel, un placer-



Ya habían pasado al menos... ¿Diez minutos? ¿Dónde estaba el equipaje?

En esos eternos diez minutos había hecho muchas cosas. Contó en pasos la distancia de pared a pared, apiló las cosas que llevaba en la cartera y las derrumbó luego, intentó juntar las dos camas, pero eran en exceso pesadas (o estaban clavadas al suelo, no lo había descubierto) y estaban negadas a moverse de su lugar, limpió el cristal de la ventana, inventó una nueva manera de caminar y terminó por utilizar su boina como cesta para su particular juego de “encestar el odioso maquillaje en el sombrerito blanco”. No le gustaba el maquillaje, lo odiaba por hacerla estornudar y por tener una mala experiencia con el (las alergias en la cara no se olvidan nada fácil) y por más hipoalergénico que lo hayan jurado ella lo odiaría para toda la vida.

Escuchó pasos y voces fuera de la habitación ¡Su equipaje! Ya venía siendo hora. Escondió el desorden de sus cosas bajo la cama y recuperó la compostura, sentándose en el colchón con la vista fija en la ventana, en una perfecta actuación de la chica nostálgica que extraña su hogar. Sonrió para sus adentros, derramaría una lágrima pero... ese no era su estilo.

La puerta de la habitación se escuchó abrirse, por ella entró una chica... ¿Y el equipaje?

-Err... Hola-

-Hola- la rusa arqueó una ceja examinando a la chica.

-Esta es la habitación 202, ¿Verdad?-

-Si- musitó algo dudosa, con sospechas de por donde iba la cosa.

-¡Por fin! Mucho gusto, soy tu compañera de cuarto, Liz Halliwell, ¡Espero que nos llevemos muy bien!- finalizó con una encantadora y animosa sonrisa. Una oscura mirada gélida se cruzó con una cálida que comenzaba a dudar. La escena pareció congelarse durante segundos y un viento frío y cortante recorrió la habitación.

-No, no lo creo- respondió frunciendo el ceño.


-----------



En el próximo capítulo...


¿Será que Liz finalmente encontró su habitación?

-¡¡¡FUERA!!!-

- ¿Y esa música extraña?

La rueda del destino comienza a girar, poco a poco se van conociendo las elegidas. La competencia y la curiosidad llevan siempre a grandes descubrimientos.

¿Y todos estos recuerdos? Duelen, lastiman....

Pero este recuerdo no es mío...

- ¿¡Que me esta sucediendo!?-

-Un corazón puro, entonces ¿Por que yo?-





El arte de la vida, consiste en hacer de la vida una obra de arte.




Copyright by Lucesita’s Production.
Creative Commons License
Some rights reserved. This work is licensed under a
Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 License.
:icontsukihiki:

Author's Comments

Les presento a todos el primer capitulo de Harmonia, un fic que hemos venido desarrollando ~Aka-Sketchy y yo desde hace un buen tiempo, y que el pobre ha pasado por momentos críticos de abandono...

Hace poco lo retomamos y decidimos subirlo aqui en DA, espero que les guste y de verdad no se olviden de los review y hacernos publicidad!! asi nos animan a continuarlo y seguir posteando más capitulos xDDDDDD

Entre mas lectores tengamos, nos sentiremos más motivadas en continuar, así; que depende de ustedes queridos lectores que nosotras escribamos y subamos capitulos más rapido ;D

Sin más que decir, se despide por los momentos de ustedes.

Lucesita's Production


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Ya disponible el Segundo Compás [link]

Comments


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:iconaka-sketchy:
Weee, Harmonia invade DA *o* *va a hacerle publicidad en su cuenta*

--
*100ThemesChallenge <- I'm doing this x3

I used to be schizophrenic, but we're OK now!
:iconfonso-mahou:
*O*.... omg... nunca lo habia leido y solo les tengo que decir...... esta muy bueno!!!!!!! Sigan escribiendo!!!!!
:iconaka-sketchy:
suuuper *o* hazle publicidad *o*

--
*100ThemesChallenge <- I'm doing this x3

I used to be schizophrenic, but we're OK now!
:icontsukihiki:
weeee *0* que bueno que te gusto! haznos publicidaaaaaaad x3

--
|| Feeling Hiki ||

Lucesita's Productions
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:iconaldal:
hey me acuerdo de esto

siganel!

--
Vive tus sueños

no sueñes tu vida

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March 28, 2008
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